Viajar en metro, -desafío, beneficio o pericia- es una necesidad, al menos para mí... paso alrededor de dos horas y media al día en aquellos trenes naranjas, tengo que ir de la estación Cuatro Caminos al transborde en Hidalgo para llegar a Universidad, y de regreso... no me quejo, pues después de cuatro años, estoy acostumbrada; además, el destino, ya sea Ciudad Universitaria o mi casa (cuando vengo de vuelta)... ¡bien valen la pena!
Y bueno, ¡en el metro sucede cada experiencia!... no me ha tocado algo tan grave como la famosa balacera en Balderas, pero justo en esta semana me tocó presenciar más de tres peleas entre usuarios, sé que lo anterior no representa ninguna novedad, sin embargo, no me dejan de sorprender las nimiedades que provocan las cotidianas discusiones en los vagones, esto, cuando no llegan a los golpes...
Así, basta con un ligero empujón, la obstrucción del paso o un par de miradas para que se desaten los instintos agresivos de las personas; supongo que esta situación es reflejo de los niveles de estrés que se presentan en la ciudad, inclusive, del grado de insatisfacción de los ciudadanos, que los lleva a expresar todo el enojo que reprimen ante la primera provocación... en fin... sólo es un poco de realidad....






